5 ideas para recargarte de energía en tus baños de naturaleza

¿Conoces los baños de naturaleza? Los baños de bosque son una práctica terapéutica extendida en Japón donde se estimulan los sentidos en contacto con la naturaleza.

Estoy segura de que pensarás que esto se ha hecho de forma instintiva en millones de lugares del mundo. Y así es. Actualmente, ya existen estudios que reconocen los beneficios de los baños de bosque para la salud y el bienestar.

Pensando en ti, he creído que sería ideal recomendarte 5 ejercicios que puedes hacer en plena naturaleza para poner en práctica el shinrin-yoku y recargarte de energía.

 

  1. Caminar descalza

Ya sea en la montaña, entre prados o en la playa: libérate de tus zapatos.

Tenemos unos pies demasiado poco expuestos ¿y sabes? Los pies son nuestras raíces, esta parte del cuerpo es la que sustenta todo lo demás.

Sentir por los pies es algo muy especial y que cada vez realizamos menos a menudo.

Propuesta: descálzate. Pon los pies en el suelo y siente a través de las plantas de los pies. Texturas, temperatura, sonido al caminar. Centra toda tu atención en la planta de tus pies.

Permítete experimentar nuevas sensaciones por un buen periodo de tiempo.

No importa si al principio no es cómodo. Persiste un poco más y verás como la circulación se estimula y los pies despiertan de su eterno letargo.

 

  1. Bañarse desnuda en el mar

¡Ay, sí! Soy fan de desnudarse frente la naturaleza, con la naturaleza y disfrutarse.

Si no lo has probado nunca, tal vez es porque no sepas el enorme placer que genera sentir la libertad más absoluta.

En toda España puedes encontrar playas donde puedes bañarte desnuda.

El desnudo no es solo algo simbólico, sino que al mostrarte (aunque sea ante ti misma) te honras y te respetas. Muestras al universo que eres perfecta tal y como eres, igual que la naturaleza lo es.

La naturaleza no es solo lo que está fuera de ti. Tú y tu cuerpo sois naturaleza pura.

Propuesta: prueba de ir a visitar el mar cuando la mayoría de personas se marchan. El mar es el mejor lugar donde sentir el verdadero significado de fluir. Flota durante unos instantes, saborea la sal en tus labios, siente la temperatura en tu cuerpo y déjate llevar. Si encima disfrutas de este ejercicio al anochecer y en luna llena, la experiencia puede ser mística. 😉

 

  1. Abrazar un árbol

¿Has tratado alguna vez de abrazar un árbol? Podría explicarte algunos beneficios, pero me parece más interesante que seas tú quien me cuente lo que ha sentido. ¿No llenamos ya bastante nuestra mente de datos?

Para mí, el árbol es sinónimo de vida. Es un transformador de energía y es la columna de bóveda celeste.

Un árbol puede darte estabilidad, serenidad, seguridad y paz.

Puede parecer un poco extraño si nunca lo has practicado, pero ¿acaso la madre naturaleza no te sostiene cada día? ¿Qué tal si hoy le devuelves un abrazo?

Propuesta: busca un árbol que te inspire. Pide interna o externamente permiso para abrazar (sí, al árbol, y no, no hace falta que lo entiendas, confía y pregunta). Prepara tus brazos para abrazar y entregar amor. Con los abrazos no solo das, siempre recibes. Respira y observa qué ocurre en ti.

 

  1. Contemplar el amanecer o el anochecer

Estos dos momentos del día son mágicos, ya que naturalmente nos indican el inicio y fin del día. Conectarse con ellos es tomar conciencia de que, a veces, el tiempo se para y adquiere otra calidad. Estar en contacto con los astros te hace ver la vida con otra perspectiva, tal vez, más realista, más global, donde las preocupaciones son un poco más pequeñas.

Energéticamente, el alba y el ocaso son momentos de vibración especial. No tengo duda de que te has quedado hipnotizada alguna vez, pero ¿recuerdas cuándo fue la última vez?

Propuesta: disponte en un lugar tranquilo donde poder disfrutar del espectáculo de la naturaleza sin necesidad de nada más. No habrá charlas, no habrá bebidas, ni habrá música chill out (hoy me pongo purista). Estás tú y el ocaso. Siente la energía del astro rey en ti. Recuerda que durante la primera hora de la salida del sol y la última antes de que se ponga, puedes mirar el sol directamente sin dañar tus ojos.

 

  1. Dormir en pleno bosque

El bosque alberga misterios deliciosos. Pasar una noche dentro de uno es una experiencia. Tener el manto de estrellas a tu disposición es algo excepcional si vives en una ciudad y la contaminación lumínica está en el orden del día.

Propuesta: túmbate al aire libre (no es imprescindible que duermas haciendo vivac). Mira hacia el cielo y descubre la infinidad de estrellas y astros que se vislumbran. Escucha con atención la cantidad de sonidos que despiertan en la noche. Déjate invadir por la belleza del momento y siéntete orgullosa de vivir en este hermoso planeta del que formas parte.

Espero que estas sencillas prácticas sean de uso recurrente para ti en tus baños de naturaleza. Si te ha gustado, compártelo para que más personas puedan disfrutar recargando su energía en la naturaleza. Aquí puedes encontrar 7 maneras efectivas de vivir en el presente.

Mar de Borja
mar@mardeborja.com

Mar de Borja es psicóloga holística y creativa por eso trabaja enfocada en esos espíritus libres que quieren encontrar la paz interior para disfrutar de la vida. Emprendedora, practicante de la meditación y amante de la naturaleza. Cree firmemente que todos tenemos derecho a ser plenamente felices y su misión es ayudarte a que sigas tu propio camino.

2 Comentarios
  • Gemma Beltran
    Publicado a las 15:53h, 09 agosto Responder

    ¡Me ha encantado el artículo, Mar!
    Sobre lo de caminar descalza, la verdad es que es alucinante. Tu post me ha hecho recordar una vez en Japón, en un castillo, en el que te hacían descalzar para recorrerlo.
    Al principio sentí un poco de reticencia (pensaba que estaría sucio, etc.) pero un minuto después de caminar descalza, ya me sentía diferente. Me es difícil de describir, pero fue una experiencia que recordaré toda la vida, una sensación de estar conectada con mi entorno y con lo que me rodeaba… Estoy segura de que no habría sentido todo lo que sentí si hubiera paseado por el castillo con zapatos. Y mira si la experiencia fue fuerte, que siempre que le cuento a alguien el viaje, le hablo del recorrido sin zapatos por el castillo de Himeji, jejeje!

    • Mar de Borja
      Publicado a las 08:37h, 10 agosto Responder

      Que maravilla Gemma! Una visita descalza. No me extraña que no olvides la experiencia. Me lo apunto para cuando visite Japón. 😉

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