Vencer el miedo con psicoterapia. ¿Y si me atreviera?

Atreverse tiene que ver inevitablemente con el miedo.

Pocas son las veces, que en una primera sesión de terapia nos encontramos con alguien que tenga identificado y definido lo que le pasa como “Tengo miedo”. Ni siquiera en casos de pánico-donde la emoción dominante es el miedo. Miedo+ angustia. Miedo­+ ansiedad. Miedo a morir. Miedo a que ocurra algo. Miedo a no llegar al médico. Miedo a no ser suficiente. Miedo a que la vida me venga grande. Miedo.-Tal vez sí somos más conscientes, en los de fobia específica-temor a las alturas, miedo a los pájaros, a estar en lugares cerrados, abiertos, a volar, etc.

Lo cierto es que al ir avanzando en el proceso terapéutico es cuando aparecen un poco más visibles fragmentos de una figura sin definición llamada miedo, que intenta ser ocultada. Y es que hacemos lo más grande, a veces, para ocultar que tenemos debilidades. Para que los demás no vean el miedo que tengo a ser rechazado, hago todo lo que me piden. Para que no vean el miedo que tengo al fracaso me coloco en posición de experto y nadie está a mi altura. Para que no vean que me pongo rojo al hablar en público paso más tiempo del que debería en el baño.

A menudo, en consulta hago visualizar al paciente el punto donde le gustaría estar, donde querría llegar con el proceso terapéutico, cuál sería el resultado final.

Lo que siempre dicen es lo que NO quieren, pero más difícil es CONSTRUIR lo que sí quieren. Solemos focalizarnos en el polo del NO que es donde está la sintomatología y todo lo que rodea al motivo de consulta. Pero cuando miramos hacia el Sí, encontramos que está difuso, algo indefinido y es ahí donde tenemos la oportunidad de construir lo que quiero sí, lo que  sí soy y hacia dónde voy.

En este punto algun paciente me dice: “Quiero ser más valiente”. Ah, interesante. Ahí se está empezando a dibujar el paisaje de la transformación.

-¿Cómo veríamos que eres más valiente? Recuerdo preguntarle a uno de mis pacientes más jóvenes.

Hablaría más, sería más espontáneo, diría lo que pienso, haría lo que quiero, tendría menos en cuenta la opinión de mama/papa/mi novio/mi mujer y escucharía con más fuerza mi criterio, mi intuición, mi corazón. Seguiría mis sueños, intentaría hacer más amigos, probaría otros deportes, dejaría el trabajo, me pondría a estudiar.

La lista podría ser infinita.

Hasta qué punto dejamos que el miedo se filtre entre los días de la semana y se coloque entre la lavadora y el lavaplatos. Allí donde nadie lo ve, se esconde y sigiloso va filtrándose entre las parcelas de nuestra vida.

Hasta que una mañana nos preguntan el porqué no estamos haciendo aquello que tanto anhelamos y la respuesta es: por miedo.

Hoy me atrevo yo también a retomar la escritura, a mostrarme un poco más como profesional y pero también como persona. A aportar mi granito de arena en la inmensidad de la playa llamada mundo. Iré compartiendo reflexiones destiladas de mi experiencia como psicoterapeuta pero sin duda compartiendo pedacitos de mí.

 

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