Aléjate de personas que te dejan sin energía

¿Te reconoces si te digo que hay días en los que llegas a casa hech@ polvo y sin embargo te das cuenta de que no es por la cantidad de cosas que has hecho?

En ocasiones, hay encuentros con algunas personas que equivalen a una jornada maratoniana y, sin saber demasiado el porqué, sales con mal rollo o simplemente sin energía. ¿Te suena?

Tal vez sea momento de poner atención con quién te relacionas. Tu tiempo es valioso. Tu energía es valiosa. Tu presencia es valiosa. No los regales sin ton ni son.

No soy nada fan de llamar a las personas tóxicas. Creo que tod@s, absolutamente tod@s, podemos ser nociv@s o podemos ser beneficios@s con nosotr@s y con nuestro entorno.

Cómo puedo identificar a esas personas que me dan bajón

Siempre –soy muy insistente en esto– las respuestas están en ti, así que observa con atención cómo reaccionan tu cuerpo, tus emociones y tu mente en tus relaciones sociales.

¡Ojo! Las características que voy a nombrar a continuación no son personas que estén pasando por una mala racha, sino que han adoptado esta manera de vivir (y probablemente no sepan salir de allí).

Se suelen llevar la palma las personas que de una manera:

 

  • Son negativas con todo (o casi). Si fuera una caricatura, pensaríamos en un gruñón, ese que refunfuña por todos lados. Si puede escoger cómo ver el mundo, escoge ver la cara menos amable y sin ningún tipo de esfuerzo.

 

  • No tienen en cuenta al otro. ¿Te has fijado que puedes preguntar por el otro y escuchar cómo explica sus historias y a ti no te pregunta? ¡Yo me he encontrado un montón de veces! Si no es recíproco, piensa entonces qué tipo de relación es.

 

  • Meten cizaña. Son personas que son nido de conflictos en grupo, encuentran fácilmente defectos y critican por la espalda. Sin embargo, no aportan soluciones. Poco a poco se van ganando su propia soledad porque de una manera u otra van desapareciendo amigos y familiares.

 

  • Parece que el mundo está en su contra. De un modo u otro se lo hacen venir bien para colocarse siempre en el rol de víctima. Ojo, que fácilmente puedes caer tú en el rol de salvador, y eso sí que desgasta.

 

  • Se quejan de todo. Quejarse y no hacer nada para cambiarlo solo sirve para generar mala vibración. ¿Para qué sino? Una cosa es desahogarse y otra tener como costumbre quejarse.

 

  • Pueden hacer estas acciones de forma pasivo agresiva y aparentemente sutil o más energética. Consiguen arrastrarte hacia la negatividad, hasta que lo identificas y pones límites.

 

Te dejo un post anterior que explico más cosas sobre límites por si quieres saber cómo hacer frente a situaciones con una persona que te saca energía.

Espero que te haya gustado, lo hayas encontrado útil y puedas compartirlo con más personas.

Vamos a vibrar alto, ¿sí?

 

Mar de Borja
ecoutelamer@gmail.com

Mar de Borja es psicóloga holística y creativa por eso trabaja enfocada en esos espíritus libres que quieren encontrar la paz interior para disfrutar de la vida. Emprendedora, practicante de la meditación y amante de la naturaleza. Cree firmemente que todos tenemos derecho a ser plenamente felices y su misión es ayudarte a que sigas tu propio camino.

2 Comentarios
  • YAISA
    Publicado a las 19:08h, 25 agosto Responder

    Hola, me pasa que cada vez que un amigo y yo nos juntamos, la pasamos súper bien, nos gustan las mismas cosas, somos muy parecidos, casi diría yo que somos almas gemelas, pero cuando nos despedimos y cada uno va a su casa, terminamos super cansados, solo queremos dormir, nos pesa el cuerpo y todo, a los dos nos pasa igual y no sabemos porque, es decir no son malas energías entre nosotros, entonces? Que puede ser?

    • Mar de Borja
      Publicado a las 16:21h, 26 agosto Responder

      Hola Yaisa,
      Se me ocurre que podría tratarse de desgaste emocional. Me explico, a veces, vivimos los acontecimientos con tal intensidad, que obviamente acabamos agotados. No sé cuantas horas pasáis juntos con esta conexión que me comentas, pero me hace pensar que hay un subidón emocional (adrenalina) y, por supuesto luego llega el bajón. No sufras, solo aprende a escuchar tu cuerpo y sus llamadas al descanso.

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